Esos mundos sutiles

  El comienzo de Proverbios y cantares de Antonio Machado es para mí toda una declaración de intenciones, casi me atrevería a decir que un programa de vida y un modo de interpretación de la realidad.

Nunca perseguí la gloria

ni dejar en la memoria

de los hombres mi canción;

yo amo los mundos sutiles,

ingrávidos y gentiles

como pompas de jabón.

 

         Esa íntima declaración, honda y honesta, expresada en los seis primeros versos, denotan la modesta elegancia de la más pura melancolía machadiana, de la que hizo gala durante toda su vida y hasta sus postreras horas, recordemos: estos días azules, y este sol de la infancia.

         Los cuatro últimos versos que completan ese primer poema, complementan esa declaración.

Me gusta verlos pintarse

de sol y grana, volar

bajo el cielo azul, temblar

súbitamente y quebrarse.

 

         El poeta contempla esos mundos en la distancia, plácidamente, deleitándose, recreándose, nada hay de dolor o queja, los contempla como un paisaje buscado y creado dentro de su entelequia, como contempla un creador a su creatura.

         Esa relación entre el criador y la creatura, y más ampliamente entre la realidad y lo imaginado, es una de las esencias de lo artístico. El diálogo íntimo y secreto que en ese caso se establece, se mantiene en el tiempo y se acrecienta. En la fase inicial el artista es el actor y su obra, en cierne, es el agente pasivo, todavía inerte; posteriormente, se invierten los términos, la obra cobra vida y el autor pasa a ser espectador, eso sí, privilegiado y especial. Dado por finalizado el proceso creativo, concluida la obra, surgen matices, espacios nuevos por explorar, posibles versiones, inadvertidas interpretaciones…

     La mirada artística hace contemplar e interpretar el mundo desde un punto de vista singular, la realidad se tamiza y se transmuta. Esa mirada no asume la realidad como algo dado, incontrovertible o inmutable, la realidad dada sufre un proceso de interpretación bajo el tamiz de lo artístico.

     Compartir esa mirada plasmada en la obra, exponerla y publicarla para que a su vez sea reinterpretada por el público en general, con el espectador, hace que cobre una dimensión mayor dada la riqueza interpretativa de las poliédricas miradas individuales. Llegada esa circunstancia surge un hecho determinante en cuanto a la difusión y compartición de la mencionada mirada artística-obra, la combinación de elementos para que alcance una mayor eco público, que puede ir desde las más selectas minorías al mayor éxito de crítica y espectadores (mainstream). Una combinación compleja e incierta en el que entran en juego multitud de factores, algunos evidentes y conocidos, las tendencias y modas ahora apoyadas por los algoritmos y la big data hacen que en la actualidad esos mecanismos sean más conocidos y predecibles.

     El ámbito íntimo en la que la mirada artística-obra es concebida puede ser diametralmente opuesto al llamado éxito o boom, y puntualizo el “puede ser” ya que en ocasiones la obra artística puede concebirse como un producto cuasi industrial que pueda “fabricarse” en cadena (pop art).

 

    La genuina mirada artística no atiende en su germen a los requerimientos y gustos de los espectadores en atención a someterse a los dictámenes del mainstream, parte de un proceso interior y personal, de un diálogo íntimo que posteriormente se expone y declara. Siempre hay público, aunque sea inmensamente minoritario y disperso, receptivo y sensible a recoger y entender la propuesta artística que el autor hace. La mirada artística del autor trabaja por amor a su arte, fiel a los postulados en los que cree y dispuesta a superarse y a sortear los obstáculos del perfeccionista rigor que el arte impone a sus eternos aprendices.

 

     Por otra parte, una propuesta artística singular, innovadora o personal necesita de un considerable tiempo de asimilación por parte del público que precisa decodificar el mensaje que el artista expone, no es un proceso fácil ni rápido y en ocasiones es fallido; el arte es en definitiva un acto comunicativo que debe completarse. Esto confronta directamente con la misión transgresora y premonitoria del arte que en ocasiones conlleva. No siempre se quiere escuchar lo que el artista expresa y, a veces, se silencia su discurso, con lo que esa comunicación nunca puede llevarse a cabo. La transgresión de esa realidad impuesta o dada de ese genuino artista aludido, la acomete mediante la denuncia, más o menos expresa, y sublimándola mediante la creación de belleza.

 

     Con todo ello, es evidente la complejidad de ese acto comunicativo que es el arte, un arte que transgrede, que no es noño ni vacuo, que tiene una misión algo más allá del mero entretener, que lleva implícito un mensaje. Se necesitan emisores de verdadero arte por doquier, preparados para enviar su mensaje; a pesar que muchos receptores no estén predispuestos a la escucha, que el código que es nuestro lenguaje se esté empobreciendo, que lo canales estén manipulados y que el contexto social sea cada vez menos alentador.

 

   Mientras tanto debemos ir construyendo esos mundos sutiles, poblándolos, embelleciéndolos aunque a veces se nos esfumen, debemos ir lanzando mensajes y sondas, tal vez algún día se descodifique y llegue el mensaje. Debemos desobedecer al igual que Borges lo hizo en “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius”, aunque se siga ignorando aquella mesiánica advertencia: “el que tenga oídos, que oiga”.

Descarga este articulo

¿Hay algún artículo que quieras guardar y archivar localmente en formato PDF? Si es así, puedes hacerlo directamente desde la imagen a tu izquierda.

Cómo descargar periódicos en formato PDF online

1. Dirígete al artículo de noticias que deseas guardar

2. Haz clic en «Archivo»> «Imprimir»

3. Donde normalmente elegirías la impresora a usar, debería haber una opción que dice «Guardar como PDF»

4. Finalmente, presiona «Guardar» y elige la ubicación para guardar el archivo