Se rearmó la marimorena
Creo en el pacifismo, pero ¿qué hacemos con los no pacifistas? Es una pregunta que me cuestiona mi nivel de pacifismo. Si un no pacifista invade el perímetro de paz y pone en peligro la seguridad y libertad establecida ¿cómo se debe actuar? Probemos a dar un pellizco a un pacifista, ¿cómo responderá? Sobre determinados temas de debate las posturas se vuelven maximalistas, hay mucha hipocresía y demagogia, también mucha cerrazón e inflexibilidad. El discurso y la teoría lo soportan todo, otra cosa es la realidad y el problema.
La necesidad de rearme en Europa, ante la amenaza de una posible escalada bélica de la Rusia de Putin a otros países limítrofes tras anexionarse Ucrania parcial o totalmente, es un debate abierto. A lo que hay que añadir que el gobierno de Donald Trump ha decidido poner fin a su protectorado a Europa y la OTAN. La Historia nos ha mostrado que aquello que no creíamos que iba a suceder, sucedió, que las amenazas no siempre se quedan en eso, sino que se convierten en realidades nada deseables; sería una necedad obviar las lecciones de la Historia. La necesidad de rearme en Europa, ante la amenaza de una posible escalada bélica de la Rusia de Putin a otros países limítrofes tras anexionarse Ucrania parcial o totalmente, es un debate abierto. A lo que hay que añadir que el gobierno de Donald Trump ha decidido poner fin a su protectorado a Europa y la OTAN. La Historia nos ha mostrado que aquello que no creíamos que iba a suceder, sucedió, que las amenazas no siempre se quedan en eso, sino que se convierten en realidades nada deseables; sería una necedad obviar las lecciones de la Historia.
Europa ha decidido incrementar el gasto en defensa, hay que rearmarse para que, entre todos los países europeos, mostremos la capacidad de disuasión necesaria y prepararnos para una contingencia bélica con la Rusia de Putin. De paso, también sirve para demostrar al resto de potencias internacionales que Europa sabe reaccionar ante escenarios hostiles, ante posibles amenazas de guerras comerciales o de provocaciones que generen inestabilidades.
España se ha sumado a los requerimientos de aportación de más fondos en defensa por parte de las instituciones europeas, el presidente Pedro Sánchez asumió el compromiso.
Hay que rehacer los presupuestos, hacer modificaciones, cambiar asignaciones, partidas, dotaciones,… y finalmente, aprobarlos. Como sabemos, en la actual situación parlamentaria, cualquier aprobación legislativa requiere de una negociación por parte de los partidos de gobierno con sus socios no gubernamentales, sin los cuales no pueden alcanzar las mayorías necesarias. No sabemos si se podrá sortear la sede parlamentaria para llevar adelante el anunciado aumento del gasto en defensa.
Mientras tanto, puede que llegue la hora de la verdad y tal vez Ursula von der Leyen (Cuba Gooding Jr.) coja el teléfono y le recuerde a Pedro Sánchez (Tom Cruise en Jerry Maguire) aquello de «¡enséñame la pasta!» («show my the money»).
Para Pedro Sánchez no es una situación nueva, lleva instalado en el alambre desde antes de ganar en 2017 las primarias del PSOE, es un funambulista profesional y un malabarista consumado de la política. En esta ocasión, en la que se requiere estar a la altura de las circunstancias, el PP debería apoyar la dotación presupuestaria a tales fines, VOX seguramente que se niegue —en consonancia con las decisiones del gobierno húngaro de Orbán—. Por su parte, el ala izquierda de la Moncloa ya ha manifestado su disconformidad con dicho incremento presupuestario y los restantes partidos que dan apoyo al gobierno, negociarán que se llevan a la buchaca antes de tomar una decisión.
Pedro Sánchez ya ha comentado que el aumento del gasto en defensa previsto en un 2% antes de 2029 no supondrá merma alguna en el gasto social, y, por otro lado, ha flirteado con el eufemismo al manifestar su intención de concienciar a la población de que ese gasto es en seguridad y en paz, eludiendo así el mal sonante y políticamente incorrecto termino de «rearme» o «militar». Tendrá que demostrar que es un buen trilero para alcanzar ambas pretensiones.
Estoy expectante por el desarrollo de todo este asunto, se tendrán que retratar muchos políticos y grupos parlamentarios, no les será fácil mantener un discurso coherente ante la importancia de la decisión. La amenaza latente es perceptible por todos, mirar hacia otro lado será una gran irresponsabilidad.
La debilidad actual del gobierno se verá agravada si sus socios deciden no apoyar el aumento del gasto en defensa. Si nuestro parlamento da la espalda al acuerdo de las instituciones europeas y de la mayor parte de países respecto al aumento presupuestario, puede que no solo esté en juego la reputación de España como socio fiable. Solapadamente, algunos partidos minarán la credibilidad y estabilidad del actual gobierno, tanto por parte de sus socios de gobierno como desde sus más firmes opositores.
Estamos ante una cuestión de Estado y creo que la falta de perspectiva de Estado es lo único que comparten la gran mayoría de grupos parlamentarios y partidos. En mi opinión, el actual panorama político español es insostenible, la táctica de la guerra de guerrillas se ha implantado en los diferentes partidos y cada cual, para sacar rédito, dispara desde su propia trinchera sin miramiento alguno.
Puede que el actual gobierno no pueda estirar más el chicle de la gobernabilidad, seguir aceptando las imposiciones minoritarias y el chantaje del intercambio de votos por competencias/presupuesto haya llegado a su fin. El PSOE se está asomando peligrosamente al precipicio, mientras, el PP espera su turno de toca, mirando por el retrovisor la cercanía electoral de VOX. En su particular duelo a garrotazos, PP-PSOE prefieren pactar con sus amigos en el infierno antes que llegar a acuerdos.
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