Metaverso y transhumanismo

Estar al día en materia de neologismos es casi imposible, el desarrollo acelerado en la mayoría de disciplinas hace que surjan por doquier nuevos términos. Crecientemente saltan a la palestra nuevos neologismos y se ponen de moda durante algún tiempo, dada esa insistencia nos pica el gusanillo de la curiosidad y prestamos atención para conocer el contenido de los mismos; no queremos perder el hilo de la actualidad y que se nos tome como antiguallas con patas, desfasadas y demodés.

Personalmente tengo que reconocer que tanta profusión y reverberación de neologismos llega a abrumarme, tengo la impresión que es un modo forzado de desinstalación de la realidad y del entorno con el que se nos aturde para que acabemos diciendo “me bajo en la próxima parada”. Acogerse al nihil novum sub solem me parece un tanto retrógrado en los tiempos que nos ha tocado vivir de vertiginosa evolución tecnológica y científica, aunque en muchas ocasiones me gustaría entonar un “¡mande!”  o un “¿me lo puede repetir?” o acudir al VAR (antes moviola).

     Hay ciertos términos que una vez asumidos, aunque no lo sean al ciento por ciento, me causan mayor o menor simpatía, el sesgo personal y cultural siempre está presente, es inevitable. En las últimas semanas me han asaltado dos términos causándome cierta perplejidad inicial, que pasó a ser inquietud en una segunda fase, hasta finalizar en una abierta antipatía y comedida repulsa. Metaverso y transhumanismo son los palabros en cuestión.

     La omnisciente Wikipedia recoge que “el Metaverso o Metauniverso, generalmente está compuesto por múltiples espacios virtuales tridimensionales, compartidos y persistentes, vinculados a un universo virtual percibido”, más adelante explicita que “los metaversos son entornos donde los humanos interactúan social y económicamente como iconos, a través de un soporte lógico en un ciberespacio, el que actúa como una metáfora del mundo real, pero sin las limitaciones físicas o económicas allí impuestas”. Así, tenemos una realidad virtual paralela dentro de nuestra realidad física gracias a las redes sociales y las nuevas tecnologías. Pero este juego de matrioskas de universos virtuales y paralelos dentro de nuestro universo tangible puede que, en un futuro no muy lejano, se subvierta. Las inversiones económicas que se están realizando en estos metaversos de realidades virtuales están en continuo crecimiento e incluso Mark Zuckerberg ha declarado que cambiará el nombre de su corporación (Facebook) por el de Meta para impulsar la creación de un metaverso abierto e interoperable con otras plataformas.

 

     Por otra parte tenemos el término transhumanismo, el segundo neologismos referido. Retornamos a la Wikipedia, al respecto indica que “el transhumanismo (abreviado como H+ o h+) es un movimiento cultural e intelectual internacional que tiene como objetivo final transformar la condición humana mediante el desarrollo y fabricación de tecnologías ampliamente disponibles, que mejoren las capacidades humanas, tanto a nivel físico como psicológico o intelectual”, detalla más adelante que “el biólogo Julian Huxley es generalmente considerado como el fundador del transhumanismo, acuñando el término en un artículo escrito en 1957”.

 

     La conjunción de ambos términos nos podría situar en el escenario perfecto de una buena novela de ciencia ficción. Pero una vez más la realidad supera a la ficción, en el panorama futuro se advierte que ese escenario pueda ser real, quizá porque todo lo intangiblemente imaginado puede materializarse en el futuro; la imagen siempre es la precuela de los hechos. Hay ciertas tendencias que apuntan y favorecen la construcción de ese mundo de metaverso y transhumanista, como por ejemplo la preferencia por lo virtual, impulsada por las nuevas tecnologías, en detrimento de lo presencial.

 

     Indudablemente que el uso de la técnica es una fuente de progreso humano, es algo bien asumido desde que Aristóteles definió la téchne (el arte) como la disposición racional que nos permite hacer cosas con ayuda de la razón verdadera, con una regla exacta. Ese aprovechamiento de la técnica deriva en la tecnología aplicada en los distintos campos del saber humano. Una sabiduría técnica a escala humana y empleada con principios éticos produce múltiples beneficios pero una utilización sesgada de la técnica y la tecnología como medio para justificar un fin, fuera de una ética humanista, ha abierto en la actualidad un intenso y amplio debate.

 

     En 1939 el preclaro Ortega y Gasset publica La meditación de la técnica en el que atisba el problema e indica que “uno de los temas que en los próximos años se va a debatir con mayor brío es el del sentido, ventajas, daños y límites de la técnica”. En ese sentido quizá el punto más controvertido en nuestro siglo xxi es la relación del hombre con su medio, el cambio climático es una realidad a pesar de ciertas posturas negacionistas.

     Es muy importante atisbar la raíz del problema en cuanto al uso de la tecnología, la concepción del concepto de técnica que expresa el filósofo español en dicha publicación hay que tenerla presente en todo momento: “La técnica es lo contrario de la adaptación del sujeto al medio, puesto que es la adaptación del medio al sujeto. Ya esto bastaría para hacernos sospechar que se trata de un movimiento en dirección inversa a todos los biológicos. Esta reacción contra su contorno, este no resignarse contentándose con lo que el mundo es, es lo especifico del hombre.”

 

Así, el hombre con el uso indiscriminado y estresante de la tecnología se ha convertido en el gran depredador, el depredador de su hábitat y de su ecosistema aunque parece que comenzamos a asumir dicha certeza y a reaccionar al respecto. Quizá seamos capaces de revertir esa depredación de nuestro ecosistema, estamos en una cuenta atrás iniciada hace tiempo que debemos parar. El buen uso de la tecnología, paradójicamente, será esencial para frenar los efectos negativos del cambio climático mientras que los acuerdos políticos a nivel planetario no lleguen a ser suficientes.

 

     Metaverso y transhumanisno pueden ser reacciones humanas que pretenden crear nuevos ecosistemas virtuales y una nueva concepción de la humanidad ante un mundo real insostenible. Lo que el futuro nos depara es tan impredecible como apasionante y vertiginoso.

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