Flamenco, la pureza de lo mestizo

Comienzo el presente artículo por donde dejé el escrito en mayo titulado «Nuestro flamenco, mi flamenco», con dos frases contenidas en el libro De la noche a la mañana (Medio siglo en la voz de los flamencos) del eminente José María Velázquez-Gaztelu. La primera: «En la actualidad, y a lo largo de mi ya dilatada experiencia, he podido observar que el flamenco se presenta como un arte vivo, abierto y dinámico». La segunda: «la diversidad es uno de sus signos, y esa cualidad lo enriquece».

La controversia sobre el devenir del flamenco es un debate abierto y del continuamente reverberan sus ecos. El flamenco pierde la pureza, lo auténtico; su jondura. Esa podría ser la postura de los puristas, frente a la amenazadora y creciente corriente de mezcla e influencia de lo flamenco con otras músicas y disciplinas. Partir de la premisa de que el flamenco es un arte vernáculo que no ha sido contaminado a lo largo de su dilatada historia es, cuanto menos, una insolencia. El dinamismo y diversidad que enriquece al flamenco, a la que alude Velázquez-Gaztelu, es el argumento que rebate el purismo en lo flamenco.

Ante todo hay que tener muy en consideración que el flamenco antes que arte es un sentir. En Flamenco (Arqueología de lo jondo), Antonio Manuel indica que «El manantial del Flamenco no es un lugar físico ni un tiempo determinado: brota del alma y de la garganta de quien lo siente, sin duda, los yacimientos más difíciles de expoliar». Un sentir que pudo ser compartido por los hombres y mujeres de las distintas razas y creencias que han cohabitado en nuestro solar hispano, indudablemente que ese sentir fue expresado según la cultura y la herencia recibida y que se mezcló con su expresión autóctona.

Sobre ello argumenta más adelante el autor: «El cante es gitano, el toque es morisco y el baile es negro […] Porque reconociendo que solo hay un dogma Flamenco y se llama mestizaje, en cada una de sus expresiones se manifiesta un gen dominante. El gitano acabó racializando el cante jondo por mucho que esconda recitaciones del mismísimo Corán. La guitarra habla en árabe aunque esté hecha, como decía Lorca, con madera de barca griega y crines de mula africana. Y los negros parieron las tres cepas del baile Flamenco que llevaron a América y que después taconearon por igual andaluces y castellanos […]». Para más abundancia de la raíz de ese mestizaje, el genial Manolo Sanlúcar en el epílogo al mencionado libro expresa lo siguiente: «[…] se produce el hecho más significativo para nuestra cultura: que siendo recriminados y hasta desterrados los nativo andaluces, judíos y musulmanes, marranos y moriscos los “felah-mencub”, marginados, excluidos o desposeídos de su tierra, fueron acogidos por los otros acosados y perseguidos, el pueblo gitano andaluz, a quienes transmitirían el conocimiento de la cultura y música del Cante Jondo».

 

Una conclusión que deviene de la premisa de la supuesta pérdida de la pureza del flamenco es que estamos en sus postrimerías, en su ocaso. A tal respecto Fernando Quiñones en su magnífico El flamenco, vida y muerte (1975) apunta que «nuestra única sospecha de que el flamenco no esté ahora viviendo sus últimas etapas se cifra casi por completo en el hecho de que, ya entonces, el escritor malagueño (por Estébanez Calderón, escribía bajo seudónimo de “El Solitario”), como Demófilo (padre de los Machado) a finales del xix, parecen referirse a ese arte y a muchos de sus rasgos como a algo de lo que conviene irse despidiendo […] Es curioso: por las épocas que hoy se nos muestran como los Siglos de Oro del flamenco, ya hablan de él los comentaristas como de algo en peligro de extinción».

 

En 2022 se cumplirá el primer centenario del Concurso de Cante Jondo de Granada, impulsado por Manuel de Falla y con la esencial colaboración de Federico García Lorca, Fernando de los Ríos, Manuel Ángeles Ortiz, Miguel Cerón e Ignacio Zuloaga, entre muchas otras insignes personalidades, y con el asesoramiento artístico de Antonio Chacón y Manuel Torre. Los promotores de la idea dirigen una carta colectiva fechada el 31 de diciembre de 2021 al Ayuntamiento de Granada solicitando fondos para el concurso, toda una declaración de intenciones: “Se comprenderá la importancia enorme de nuestro Cante Jondo, cuya originalidad insospechada se revela ahora como única en el mundo. Pero al mismo tiempo que le asignamos este valor tan alto, el vulgo de los españoles se aparta con desprecio de él como de algo pecaminoso y emponzoñado. […] de seguir así, al cabo de pocos años no habrá quien cante y el Cante Jondo morirá sin que humanamente sea posible resucitarle… Si la continuidad de los “cantaores” se interrumpe, se interrumpirá para siempre el “cante”».

En el periódico El Defensor de Granada Manuel de Falla publica el artículo «La Proposición del “Cante Jondo”» el 21 de marzo de 1922, en el que abunda con mayor explicitud: «Pues bien, señores: este tesoro de belleza no solo amenaza ruina, sino que está a punto de desaparecer para siempre. Y aún ocurre algo peor, y es que, exceptuando algún raro “cantaor” en ejercicio y unos pocos “ex cantaores” ya faltos de medios de expresión, lo que queda en vigor del canto andaluz no es más que una triste y lamentable sombra de lo que fue y lo que debe ser […] Pero no desesperemos: aún estamos a tiempo de corregir estos males, restituyendo a la canción andaluza toda su primitiva belleza; y este es el fin que se proponen los organizadores del Concurso de Cante Jondo …».

 

         Es posible que la amenaza fuera tan cierta como se describe, el auge de los cafés cantantes que en cierto modo desvirtuaban la esencia del flamenco con una tendencia hacia el espectáculo frívolo y las corrientes europeístas desarraigadas que denostaban lo español, planteaban un escenario incierto para el flamenco. Lo cierto es que el Concurso del Cante Jondo supuso un punto de inflexión en cuanto a la consideración del flamenco como un arte musical al mismo nivel que otros, se ganó el respeto por doquier y se imbricó con el resto de manifestaciones artísticas.

Desde entonces, esa pureza de lo mestizo, su diversidad, relevancia, difusión y calidad ha ido in crescendo; quizá habría que considerar que el verdadero Siglo de Oro del flamenco sea el transcurrido desde 1922 a nuestros días. En primer lugar nos ha quedado suficientemente registrado como para poder contrastarlo y, en segundo lugar, el desarrollo de todas sus facetas (cante, toque y baile) ha alcanzado cotas inimaginables otrora.

Lejos de la desaparición, el flamenco está más vivo y emergente que nunca, con un enorme prestigio y con unas formidables perspectivas de futuro anclado en unas profundas raíces que le sirven de sostén, lo nutren y lo revitalizan.

Descarga este articulo

¿Hay algún artículo que quieras guardar y archivar localmente en formato PDF? Si es así, puedes hacerlo directamente desde la imagen a tu izquierda.

Cómo descargar periódicos en formato PDF online

1. Dirígete al artículo de noticias que deseas guardar

2. Haz clic en «Archivo»> «Imprimir»

3. Donde normalmente elegirías la impresora a usar, debería haber una opción que dice «Guardar como PDF»

4. Finalmente, presiona «Guardar» y elige la ubicación para guardar el archivo