El fútbol como escaparate
El fútbol es uno de los deportes más seguidos, si no el que más, por gran parte de la población de nuestro planeta, tanto activamente en su práctica deportiva como pasivamente a nivel espectador. Si hasta hace unos años era un deporte de indiscutible preponderancia masculina, en la actualidad se está incorporando crecientemente el sexo femenino.
Como en todo deporte, existen varios planos diferenciados, el deporte base, el aficionado, el federativo, el profesional… cada uno con sus características y funciones distintas. Dada la complejidad y dimensión que el fútbol ha alcanzado, esos planos mantienen unas peculiaridades que en ocasiones se contraponen, haciendo que los intereses sean dispares y desvirtuando la perspectiva esencialmente deportiva. Al haberse convertido el fútbol en una lucrativa industria del ocio, se ha generado una inmensa parafernalia de satélites económicos y estructurales que lo convierten en un mundo aparte diferenciado del resto de modalidades deportivas.
Hoy en día es una especie de religión, el nuevo opio del pueblo. Nada nuevo bajo el sol, ya lo advirtió Juvenal —incluso a nuestras tierras gaditanas— en el siglo i en la conocida Sátira X, «En todas las tierras que van desde Cádiz hasta el Ganges, donde se alza la aurora, pocos son los que pueden discernir los bienes auténticos, y otros muy distintos a ellos, removida la nube del error». Más adelante, con su perspicacia habitual y como buen conocedor de las artimañas del poderoso y la idiosincrasia del pueblo añade que «Hace ya mucho tiempo, desde que no vendemos a nadie nuestros votos, dejó sus preocupaciones políticas, y a pesar de ser antes él quien distribuía los haces, los mandos militares, todo, hoy deja hacer, y solo desea ansiosamente dos cosas, el pan y los juegos del Circo». Pan y Circo, panem et circenses, poco hemos cambiado.
La utilización del fútbol como maniobra de distracción por parte del poder es bien conocida, existen otros mecanismos similares a tal efecto. Ni que decir tiene que, como espectadores, el fútbol es una buena fuente de entretenimiento, al igual que otro tipo de espectáculo, nada de reprochable hay en ello. Cosa distinta es que debemos ser conocedores de las estrategias y los subterfugios por las que el fútbol se convierte en un analgésico y anestésico de nuestra conciencia social y a veces individual, una especie de reducto o bunker en el que se encierra nuestra capacidad de respuesta, un renovado enclaustramiento en la caverna platónica para sesgar nuestra realidad.
Por otra parte, y es quizá el aspecto más preocupante, para una gran mayoría de jóvenes, los futbolistas profesionales son sus referentes más cercanos, sus ídolos. No solo son héroes deportivos a los que emular, algo comprensible y elogiable, también asumen la escala de valores materiales que llevan aparejada y los signos visibles de su éxito, minusvalorando o desconociendo los intrínsecos valores virtuosos del espíritu deportivo.
Otro hecho constatable es la vinculación del poder económico. Son muchos los presidentes o postulantes a presidentes de clubes que provenienen de empresas o grupos empresariales de notoria prestancia financiera, ampliar la raigambre social es necesaria para la buena imagen y prestigio de sus actividades económicas. El empoderamiento que ofrece detentar el control de un club de fútbol otorga un estatus y un reconocimiento en el ámbito de repercusión del club en cuestión.
La idiosincrasia particular de un club que parte desde su origen, que se asienta en su tradición y evolución reciente, marcan una particular y genuina identidad. Contrasta este hecho en muchos clubes de relevancia regional, nacional e internacional, con la entrada de accionistas y presidentes que no provienen de la base u origen social de dichos clubes. La llegada de grupos empresariales y capitales foráneos en el accionariado del club colisiona con la tradicional masa social de los mismos, un difícil equilibro entre propietarios y aficionados. Pocos elementos tienen hoy en día una marca identitaria tan fuerte como el sentimiento de adscripción a un club de fútbol, los aficionados asumen y comparten una serie de valores y sentires que difícilmente se logran en otros órdenes de la vida.
Tengo que confesar que los aspectos extrínsecos del futbol me exasperan, la excesiva importancia que se dan a comentarios, incidentes, nimiedades… la parafernalia mediática que se crea entorno a lo futbolístico me parece anodina y redundante. El enfrentamiento de opiniones por motivos deportivos es un artificio creado para generar estéril polémica y que están fuera del ámbito de una actividad sana y de ocio, la polémica puede ser parte del fútbol moderno pero es quizá su elemento más distorsionador y que me produce mayor repulsa.
Derivado de lo anterior, el contagio que se ha producido al fútbol base es un aspecto muy preocupante y los casos de altercados e incidentes que se ocasionan en muchos campos son denigrantes. Como actividad de educación y formación de los valores de los menores, humanos primero y deportivos después, cualquier actuación incívica e irrespetuosa de personas que no entienden los auténticos valores de cualquier actividad deportiva debe perseguirse y castigarse con contundencia.
Tampoco debemos obviar que la actividad humana que es el fútbol es un reflejo de la sociedad, la extrapolación de conductas y hechos es un elemento más de la realidad. El fútbol y lo futbolístico son campos ricos para el estudio sociológico, es un escaparate donde podemos vislumbrar el comportamiento social de los individuos y sus grupos. «Después de muchos años en que el mundo me ha permitido variadas experiencias, lo que más sé, a la larga, acerca de la moral y de las obligaciones de los hombre, se lo debo al fútbol» sentenciaba, el incipiente portero, apasionado futbolero y mejor literato, Albert Camus.
Descarga este articulo
¿Hay algún artículo que quieras guardar y archivar localmente en formato PDF? Si es así, puedes hacerlo directamente desde la imagen a tu izquierda.
Cómo descargar periódicos en formato PDF online
1. Dirígete al artículo de noticias que deseas guardar
2. Haz clic en «Archivo»> «Imprimir»
3. Donde normalmente elegirías la impresora a usar, debería haber una opción que dice «Guardar como PDF»
4. Finalmente, presiona «Guardar» y elige la ubicación para guardar el archivo

