Doñana resiliente
Ser colindante a la que es considerada la mayor reserva ecológica de Europa es todo un privilegio, el Parque Nacional de Doñana se atisba desde las magníficas playas de mi pueblo. Aunque los beneficios de tal proximidad sean intangibles para la mayoría de sus limítrofes vecinos, no cabe duda que su existencia marca, indefectiblemente, el desarrollo de su hábitat y de su desarrollo antropológico de modo positivo.
A pesar de la cercanía física y visual con la que convivimos con Doñana creo que no llegamos a conocer su auténtica realidad, solo la atisbamos. Tal vez sea porque las múltiples barreras naturales lo preservan en la intimidad de su primigenio Lacus Ligustinus, circundándolo el Betis romano y posterior Guadalquivir árabe, el Atlántico, las dunas, los arenales, las marismas, las retamas, el matorral, los mosquitos,… Las reminiscencias míticas de la ancestral Tartessos y de los atlantes conforman también otras lindes osmóticas, como las literarias de Argónida y Ágata ojos de gato del inconmensurable Caballero Bonald.
La Doñana cercana, visible y palpable la conocimos en las excursiones escolares, en las rutas oficiales, en los libros, en coleccionables y revistas, en El Rocío, en los episodios de El hombre y la Tierra,… Un conocimiento extenso pero no intenso, la endógena y autónoma vida de la Doñana telúrica cubierta bajo las brumas de un ecosistema autóctono sigue camuflada mágicamente en las costuras de la tríada Huelva-Sevilla-Cádiz.
El 16 de octubre de 1969 se decreta la creación del Parque Nacional de Doñana, en su artículo número dos se indica que «el gobierno a través de los servicios competentes, adoptará las medidas y disposiciones precisas para procurar que los terrenos integrados en el Parque Nacional de Doñana se conserven en un estado igual o similar al que tuvieren en la actualidad, con el fin de que las generaciones presentes y futuras puedan utilizarlos como fuente natural de enseñanza y como testimonio de admiración y respeto del hombre hacia la Naturaleza».
Un hecho clave fue la colecta internacional organizada en 1963 por José Antonio Valverde, Luc Hoffmann y la colaboración de Francisco Bernis, para la compra de 6.671 hectáreas de Doñana para su salvaguarda. Otro hito histórico crucial es la clasificación de Reserva de la Biosfera en 1980 por la UNESCO.
Otro hecho que se me antoja como definitivo punto de inflexión sobre el definitivo reconocimiento legal de creación del parque proviene de una amenaza cierta y también legal, el 21 de marzo de 1952 se aprueba mediante decreto el proyecto de repoblación forestal del monte Zona Noroeste del coto Doña Ana indicándose que «el proyecto aprobado se declara de utilidad pública y de urgencia a los efectos de expropiación y ocupación». El plan de reforestación tenía previsto actuar sobre 31.000 hectáreas de las 52.252 del parque con la plantación de millones de eucaliptos y pinos para la explotación maderera y de celulosa, así, Patrimonio Forestal contrató cientos de jornaleros y se planificó la construcción de poblados.
El 18 abril de 1953 se produce la visita de Franco a Doñana con la finalidad de supervisar las labores de reforestación, en el séquito se incluía a los propietarios de las zonas afectadas, los González-Gordon. Durante la visita Franco les pregunta si la repoblación con eucaliptus haría daño a la caza a lo que responden con la tibia respuesta, «todavía no la había perjudicado».
Arrepentidos de no haber expuesto su verdadera opinión, con fecha de 3 de noviembre remiten una carta de 11 hojas mecanografiadas a Su Excelencia, con la ayuda de los biólogos José Antonio Valverde y Francisco Brenis, este último redacta un estudio que sirve de base a la misiva. En la misma le ruegan «que proteja al Coto contra su inminente industrialización, y considere si es posible el que la repoblación, en vez de realizarse en el plan industrial como se ha iniciado […]», y expresan su compromiso, «mientras seamos propietarios del Coto nos comprometemos a conservarlo, si así lo desea S. E., como una reserva digna de España, ya que consideramos que merece esta finca única, los privilegios que gozan las Reservas y Parques Nacionales».
Al parecer la carta no tuvo respuesta pero las tareas de repoblación en las tierras de Doñana cesaron poco tiempo después sin previo aviso ni explicación.
El descubrimiento y la consideración de Doñana como un territorio de vital importancia y digno de reconocimiento y protección provienen de una sucesión de hechos y acontecimientos. En el libro de reciente aparición Los pioneros de Doñana (1872-1959), su autor, Jaime Bohórquez, recupera lo que «muy pocos han oído hablar de la azarosa historia de los naturalistas Chapman, Buck y Riddell, tres aventureros ingleses cambiaron la historia del Coto y fueron una pieza clave para su conservación»; tal como se indica en la contracubierta. En base a dicha publicación el Museo Nacional de Ciencias Naturales alberga una exposición temporal hasta el 17 de abril de 2023.
Jaime Bohórquez es sobrino de Santiago y Luis de Mora-Figueroa (Marqués de Tamarón), estos bisnietos de Buck y sobrinos nietos de Riddell, a Santiago le dedica el libro y con su tío Luis recorrió de niño los parajes de Doñana.
Las referencias histórico-literarias de Doñana son escasas, el libro indica citas en el Libro de la Montería de Alfonso XI, Discurso de la Montería de Argote de Molina, de Richard Ford, Diccionario de Pacual Madoz, Cecilia Böhl de Faber (Fernán Caballero),…
Las referencias que Antonio Machado (catedrático de Zoología y abuelo de los poetas) hizo sobre Doñana en el Catálogo de las aves observadas en algunas provincias andaluzas (1854), fue un reclamo para expediciones de naturalistas y cazadores europeos, como así fueron los británicos Abel Chapman, Walter J. Buck y William Hutton Riddell. Wild Spain y Unexplored Spain fueron dos libros que estos pioneros publicaron y difundieron sirviendo para el conocimiento internacional de Doñana.
La intrahistoria de como la relación entre estos tres personajes y el entorno del comercio bodeguero anglosajón que en el siglo XIX —prosiguió en el XX— se instaló en el marco de Jerez, fue sentando las bases para que Doñana tuviera entidad propia y se creara un marco para su reconocimiento y protección, se describe con detalle a lo largo de los capítulos del libro.
La constante presión humana sobre Doñana y su entorno ha hecho que las amenazas y peligros sean paulatinamente más importantes y graves. Hay múltiples intereses que acechan la pervivencia de Doñana como tal y que puede convertirlo en un parque temático o en un minúsculo reducto que lo llevará inexorablemente a su degradación y extinción.
En junio de 2021 el Tribunal Europeo de Justicia de la Unión Europea sentenció a favor de la UNESCO y condenó a España ya que como indica la sentencia las «extracciones desmesuradas de agua subterránea» en el Espacio Natural de Doñana incumplen el derecho comunitario, en concreto, las Directivas Marco del Agua y Hábitats, por lo que ha condenado al estado español. También alerta del grave deterioro ambiental de Doñana como consecuencia del robo del agua, la impunidad que impera en el entorno y la inacción y falta de medidas efectivas para evitarlo por parte de la Junta de Andalucía y el Estado Central.
Quiero finalizar este artículo con los versos finales de mi poema Se atisba Doñana:
En esta orilla se contempla su paisaje
de mágico encanto, siempre mutante.
La luz crepuscular de matices nunca vistos
dibuja mil siluetas inimitables
mientras una bandada surca el cielo.
Indómita belleza la de Doñana.
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